
Hace unos meses compré dos sillas de sala de espera en el rastro para restaurar. Les hacía falta bastante trabajo pero tenía pinta de que el resultado iba a ser bueno. Además tenía en casa una tela gris, que había comprado unas meses antes en Inglaterra, perfecta para tapizarlas. Así que manos a la obra. Tras desmontarlas, destapizar los respaldos y asientos, reparar la madera interior, sustituir las espumas, retapizar, pulir las patas metálicas, aplicar barniz mate, volver a ensamblar todo y cambiar los topes, este es el resultado.



